Amo a Laura

(11/02/2007)

Amo a Laura, me repito la frase cada vez. Y cada vez le doy vueltas en mi cabeza
para asegurarme que es asi, que de veras la amo. Que no es solo la atraccion
fisica, el enamoramiento temporal.

Amo sus tardes de mate y bizcochitos de grasa, sus vestidos a lunares, el perfume
de su cabello. Amo sus masitas con nuez de los domingos. La veo moverse en la
cocina con tanta gracia y dedicacion que me recuerda a mi abuela haciendo pastas.

Laura es el sol que me faltaba, llegó un dia de casualidad, justo cuando mis dias
eran los mas oscuros.
La encontre en una parada de taxis con su vestido a lunares y su bolso "Flower
Power" muy de los 60's.

Quiso el tiempo y la insistensia de ella que siguieramos viendonos, asi comencé a
visitarla en casa de sus padres.
Vestido de domingo y con algun licor, colectivo mediante, llegaba para probar
sus masitas con nuez.

Laura es una mezcla de Madre Teresa y Sofia Loren. Si, reconozco que la combinacion
es algo loca, pero asi la veo yo; yo que amo a Laura.
Quiero recordar algun momento en el que no sonria o el sol no le ilumine los
cabellos, pero no consigo recordar ninguno.

Amo a Laura, y aun asi, despues de todo este tiempo, nunca escuche que ella me dijera
algo parecido. Saboreo la frase en mi boca mientras miro a Laura en la cocina. Me
pregunto si es cierto una vez mas.

Servimos el licor con las masitas como cada domingo, se sienta a mi lado en el sofa
para empezar a jugar domino con su padre.
No se porque antes no lo habia notado, pero justo ahora me doy cuenta que nunca
me hablaron de otro novio. Es raro, o a lo mejor no; son tan conservadores.

- Joven, me dijo Laura que usted quiere formalizar.
- Si Don Ignacio, yo amo a Laura- y enfatizo la frase hinchando el pecho .

Seguimos adelante con el juego mientras las mujeres iban y venian de la cocina al
living.

- Un cafe joven? - dice la madre de Laura
- Si, gracias - y hago un gesto de aceptacion con la cabeza.

El juego termina con las luces de la tarde que se van y yo tambien bien.
Volvi a mirarlos a los tres fijamente a los ojos y repeti: amo a Laura y voy a
hacerla muy feliz.
Mis palabras no recibieron respuesta, solo mantuvieron la mirada fija en mi. Todos.

Salude como siempre, le di un beso a Laura que salio presurosa para la piecita
del planchado.
Don Ignacio me acompaña hasta la puerta. Es la primera vez que lo hace desde que
nos conocemos. LLegamos al recibidor para salir cuando recibo el empujon contra
la puerta.
Siento la hoja del cuchillo revolverse en mi interior, la misma hoja que cortara
las masitas. Y la cara de los padres de Laura que se rien a carcajadas.

Amo a Laura, la frase sigue dando vueltas , como la habitacion , como la sangre
a borbotones.
Amo a Laura, que ya esta planchando el vestido a lunares para el lunes a la mañana.