BYtEs

(06/04/2007)

El cursor titila , suave, lento, verde, de terminal boba. Los dedos no se mueven, la boca semiabierta aspira sueños helados de dias tristes. Los ojos desorbitados pretenden abarcar toda la escena dentro de la habitacion. El cuello tieso , erguido, seco mantiene una cabeza inmovil que no deja de apuntar a la ventana empañada.

El torso aguarda expectante recibir la orden del cerebro para moverse un poco antes de comenzar a paralizarse , a adormecerse por la falta de movimiento.
Las piernas esperan en silencio de cementerio parque que las hagan estirar un poco. Pero nada, ni el teclado con su sonido agudo por la presion en todas sus teclas, ni la luz de la lampara que golpea sin cesar contra el marco metalico de la ventana, nada interrumpe el tiempo detenido.

Y de pronto la terminal que emite un pitido corto y agudo lo vuelve todo en movimiento. El cursor retoma su curso, la boca se aboca a sus tareas habituales, los ojos se enfocan enojados, el cuello se relaja , el torso se retuerce, las piernas se pierden bajo la mesa y todo a la vez, encabezado por la cabeza revuelta de ideas.

La lampara cesa de golpear el marco , la ventana se limpia , se abre un poco y deja entrar el aire que renueva la fe, la esperanza , el deseo de seguir tecleando. De a poco van cambiando las letras en el monitor, como cambia la intencion de la escritura, como cambian los pasos hacia el baño para deshacerse del arma que apoyada en su cabeza esperaba la letra final que la disparara.
Solo la impresora romperia el silencio si hubiera pasado.

Miró el cielo una vez mas , apagó el monitor y se fue a dormir para soñar con millones de bytes entrando por sus venas.