Cecilia

(13/02/2007)

Al lunes le sigue el martes y luego el miercoles y el jueves siempre es igual; para mi, para vos, para todos. Por mas que intente quitarme de la cabeza la secuencia de los dias, esta se sigue repitiendo. No hay nada que se pueda hacer.

Y todo se repite en secuencia, las horas, la luz del sol, el ruido de los autos, los amores vanos, la cara de Cecilia.

Cecilia, que supo llenarme los dias con su risa. Que decia que el amor era como vivir en Paris en primavera. Ella y su chelo que endulzaban las tardes de otros tiempos.

Recuerdo la devocion por atender a sus amigos, el tiempo que dedicaba a sus pacientes aun fuera de su horario. Porque Cecilia era, es, enfermera.

Era? , siempre hablo de ella como si estuviera muerta. A lo mejor lo esta y yo no lo se, a lo mejor es que esta muerta para mi y por eso lo pienso todo en esos terminos.

Y sin embargo la sigo llevando en mi cabeza, y aparece de a ratos cuando nada mas me ocupa el pensamiento. Es como un comodin para los tiempos muertos. La sigo asociando con la muerte. Es raro, ella que me dio tanta vida; y yo insista en asociarla asi.

Caminar por la calle me trae a Cecilia al instante, el olor a los jazmines, la musica, los vestidos con flores, la risa adolescente.

Me siento en una plaza a ver comer a las palomas y ahi esta ella. Me voy, para que recordarla a cada rato, por qué la obsesion de tenerla presente.

El medico me dijo que no logro superar el hecho que me halla dejado asi de pronto, sin decirme, sin una nota, el abandono total. Desaparecer de los lugares frecuentes para que no la encuentre, esfumarse de mi vida.

Todavia espero que entre por la puerta y se cuelgue de mi cuello, me bañe con su olor a jazmin y sus colores. Pero nunca ocurre. Ya no habra un dia asi nunca mas. ¿Y para que la tengo que recordar entonces?.

Tengo espacios en blanco igualmente del tiempo compartido, producto del ataque de nervios de aquel dia que me abandono. De a ratos me llegan imagenes de los medicos que me llevaron, la ambulancia... pero de Cecilia aquel dia, nada.

La casa donde viviamos estaba cerca de la costa, no era muy bonita, pero era nuestro espacio. El que habiamos elegido para amarnos.

Y aca estoy de nuevo despues de tanto tiempo, parado frente a la puerta de esa casa, que no se de quien es ahora. Y camino hacia la costa, como soliamos hacerlo, y la imagen de Cecilia que me envuelve, y me impregna.

No quiero verla mas, me destruye recordarla, no se como sacarmela de la cabeza, es un tormento que ya lleva varios años. No hay pastillas, ni sesiones de terapia, ni mi madre con sus postres.

Cecilia, no puedo mas, acordarme de su chelo y no tener imagenes de su ultimo dia conmigo.

La costa esta ahi, debajo mio; es el momento. Es el momento de acabar con esta pesadilla. De terminar con el pecado de no tenerla. Mi Cecilia.

Subo a la barandilla de la costa, el rio esta embravecido, el viento se levanta en torbellinos y Cecilia que me mira desde adentro.

Y me arrojo , y estoy cayendo y ahora si finalmente se aclaran mis lagunas, y la veo a Cecilia caer por la baranda por culpa de mi empujon, por estar discutiendo. Y golpeo mi cabeza con la piedra del fondo.

Al fin estamos juntos, como siempre.