Desierto

(27/08/2007)

La espada del silencio,
solia beberse la sangre de mis miedos;
el viento frio de otros tiempos,
congelaba las yemas de mis dedos.

Corria la nieva acumulada por los dias
cubriendo de blanco el rojo corazon;
tambien solia calentar un palido sol,
lagrimas eternas,
mejillas sin calor.


Miles de años,
silencios,
sollozos y pretextos;
alejaron las manos del fuego.

El rayo de luz asomo en el desierto
cortando de golpe el santo silencio;
regaron las piedras su palido lecho,
las aguas corrieron hacia mar abierto.


Miles de años,
pasaron a vernos,
y a contarle a la arena,
de nuestro secreto.

Tal vez sabernos vivos ya no sea sembrar en el desierto.