Elecciones

(04/12/2004)

La simpleza de las cosas cotidianas solían abrumarlo en un continuo, enfrascado en el diario trajín de calles largas y estrechas; caminando los segundos de vida intermitente a su trabajo, era de preguntarse en que condiciones estaría si hubiera hecho otra elección.
La mínima sensación de alivio era una mala señal. Nadie podía decirle a él como debía sentirse. Y la maldita corbata que no dejaba de incomodarlo.
La plaza, como siempre, lo vio pasar apurado. Una paloma rezagada levantó vuelo a su lado cubriéndolo de plumas.
- ¡Martineeeeeeez!!. ¿Otra vez tarde Martinez?. ¿Que piensa hacer con su vida , eh?.
Para que explicarle, nunca entendería, igualmente ya estaba harto del trabajo, y del haragán de su jefe que solo lo fastidiaba.
Tomo el maletín y apoyándolo cuidadosamente sobre su escritorio comenzó a llenarlo con sus cosas. El lapicero, que tanto le recordaba a Marisa, la foto de un día de campo, otra clase de día. Uno donde de verdad era feliz, donde no importaban ni la hora, ni el retraso, y donde nunca había un jefe que gritara.
El dibujo de Ramiro.
- Pucha que la vida deja huellas! – pensó, y cerró el maletín.
El auto dio un giro violento y perdió estabilidad. Marisa se abrochó el cinturón y giró para ver donde estaba Ramiro.
- Agarralo!.
La ruta estaba muy mojada, demasiado para perdonar un principiante en viajes largos. El sueño sabia esperar, agazapado, paciente. Hasta que la oportunidad le permitiera saltar sobre el conductor.
La curva, la contracurva y la cara de Marisa reventando en el océano.
- ¡Martineeeezzz!!! , ¿que esta haciendo?
- ¡Me voy! , harto de usted, de sus gritos, de la gente que me rodea. Me cansé de estar sin pertenecer, de ser el idiota de la oficina.
El auto se estrelló contra las olas, los vidrios estallaron al unísono, como plegaria y Marisa y Ramiro que no pudieron volver.
Las palomas todavía corrían por la plaza, como correría Ramiro si él no se hubiera dormido.
- ¿Sabes que sos Martinez?. Un infeliz. Un idiota bueno para nada que me dejo sin hija.
- ¡Inútil!, toda la vida igual de fracasado vos?. Me mataste una hija y un nieto y todavía venís a molestar?.
El reclamo de los suegros que lo atormentaron por mucho tiempo.
¿Tenia él la culpa de haber sobrevivido?. Tal vez si hubiera elegido distinto… …..
-¿Gordito, vamos por la ruta vieja?
-¡No Marisa! , es mas largo, vamos por la ruta de la costa mejor, así llegamos a casa mas rápido….
Si solo hubiera elegido distinto… como ahora que solo lo veía la paloma patear el cajón.
El maletín se abrió al caer, volaron la foto de Marisa y de Ramiro. Se escaparon las tardes de magnolias y azucenas. Fue lo último que vio antes de asfixiarse.

La paloma eligió volar de allí, quizá la más acertada de las elecciones del día. Y el viento y la lluvia que comenzaron a lavar los pecados..