Filosofo, Reparador de corazones

(04/12/2004)

Hace tiempo con una fiebre tremenda tuve que estar 30 días en cama. Fue ahí que me di cuenta que yo no sabía quien era, que siempre decía ser otra persona. Que la proyección de mi ser no representaba fielmente la realidad. Así fue que comencé a replantearme la forma de presentarme con los otros.
Esta rara necesidad humana de conciencia, de ser un ser no un estar, problema que no tienen las heladeras por ejemplo. Porque todos sabemos que no hay heladeras con angustias o deseos.
Tuve tiempo también para reflexionar sobre el ambiente que me rodea, no quiero decir que la habitación sea triste, pero la pila de diarios en el rincón tal vez no es muy alentadora. Sobre todo porque la tapa del que esta encima refleja la indignidad de la pobreza que nos toca vivir.
La gente en un hospicio esta mas por pobre que por loca. Olvidados, maltratados, hacinados. La basura que la sociedad oculta entre los muros.
A veces me gusta envolverme en los diarios para probar si asimilo las locuras de tantos otros; me quedo dormido debajo de la cama y viene Beatriz, es la enfermera que me cuida, a sacarme con toda paciencia.
Recuerdo que antes era doctor o algo así, trataba a la gente con problemas de amor y de locura. La falta de amor en este mundo es terrible y eso me daba clientes sin fin.
Tenía mis tarjetas personales que decían: “Dr… (¡pucha che que no me acuerde el nombre! , ¡bue, no importa!) Filosofo , Reparador de corazones “.
Ahora que lo pienso, no recuerdo haber atendido a nadie que se curase; habré fracasado en mi carrera y por eso estoy aca?.
Volviendo al tema del hospicio, de alguna enmarañada forma, toda esta gente se complota contra mí cada vez que intento salirme.
Ahora por ejemplo mientras escribo estas líneas, que no se quien leerá y francamente no me importa, Beatriz me mira por el ojo de buey de la puerta. Algunas noches necesito dormir bajo la cama, para tener privacidad. ¿Dije ya que las heladeras no tienen angustias? , sueños tampoco.
Yo si tengo sueños, así como conciencia de mi (cosa que no tiene la heladera, ¿estoy monotemático con la heladera o me parece?).
Sueño que voy a llenarme de hijos , ¿o tengo hijos?. ¿Y si tengo , porque no me visitan?. La soledad del corazón no me permite recordarlo, ¿o ellos en su complot me aíslan de mis seres queridos?.
¿Les dije que los diarios me ayudan a pensar?. Ustedes pensarán que estoy loco seguramente y que merezco estar acá donde estoy. No es así.
La esperanza, esa señora terrible que nos dice estar ahí y que nunca se muestra; el deseo de pertenecer, de tener, de perdurar, todo eso me permiten seguir estando acá. Y los ojos de Lucia.
¿Como me olvide de Lucia?, y el tiempo que paso, ¿como no me puedo acordar de todo eso?. ¡Claro! el complot, que otra cosa puede ser.
Me están lavando el cerebro de a poco. Pero me voy a salvar. Quizá no deba decirles esto después de todo no los conozco y ustedes apenas si me están conociendo. ¿Tuve una vida con Lucia , o era una paciente?. Como me jode esto de no acordarme de las cosas.
Voy a tener que parar de escribir porque viene Beatriz a verme, sigo después.
- ¡Doctor!, voy a ver al 180, ¿necesita algo?
- No, gracias Beatriz. Fíjese bien que no se este lastimando de nuevo, revise que no tenga escondido algo entre las sábanas que sea peligroso.
- Si doctor.
- ¡AH! Beatriz, por favor no lo llame 180, se llama Esteban.
- Si doctor.
Ahora si que estoy jodido, algo paso; que me están revisando. Espero que no se lleven los diarios nomás.
Beatriz viene siempre con un señor muy grande a verme. Algunas veces logro ver por el ojo de buey como pasean por el pasillo varios de estos señores. Lucia … ¿dije Lucia?, ¡ufff como estoy hoy!, quise decir Beatriz, ya me dió el medicamento.
Conozco bien lo que me están dando, si yo lo recetaba. Cuando se vaya los tiro, si no me van a terminar haciendo una lobotomía.
Si nunca vinieron a un hospicio, es como un cuartel de bomberos, pero sin heladera ( ¿y la heladera que tiene que ver?); todos corren y gritan detrás de algún incendio ( en la cabeza de alguien claro).
Me gusta ir al salón porque allá los veo a todos y atiendo algunos como antes, como cuando estaba Lucia.
Filosofo y loco dijo alguien una vez, ¿no seria una predicción de mi nacimiento?. Ahora si que me confundí,
¿Lucia seria mi madre?. No creo, recuerdo a mi madre y no tenia cara de Lucia. Tal vez revisando los diarios, me acuerde algo mas de Lucia.
¡Chau Beatriz, chau!!. Por fin se fue, ¡mirá vos el lío que me hizo!. Ahora tengo que pensar, mira si fuera heladera, como haria. ¿Porque tengo que acordarme de la heladera, de Lucia y de los diarios?.
Saben que, ahora me acuerdo, me acuerdo de todo, de mi vida antes y después, de mi muerte en soledad, de la cara de Lucia envuelta en las hojas de deportes en el congelador de mi heladera.

Como no me voy a acordar, si esta en todos los diarios.