Nunca es tarde

(01/05/2007)

No se si es tarde, si realmente la salida podria ser de otra manera, si las opciones serian muchas mas en otra ocasion, bajo otra circunstancia. En este momento solo cuento con esta , y por mas que busco no logro hallar alternativas.
Loren me dijo mucho veces , cuando pasabamos las tardes en la quinta, que estaba en edad de evaluar caminos diferentes, que no me dejara llevar por la primera solucion en mis problemas. Pero yo le prestaba mas atencion a sus masitas dulces y sus mates con limón.

Las tardes en la quinta quiza sean los ultimos recuerdos gratos, y Loren, por mas que intento no puedo recordar situaciones o momentos mas felices.
Los gritos del tio Ramon avisando cuando estaba listo el asado, las manos de tia Teresa amasando empandas y Loren, con su cara de diablo y sus labios finos que siempre tenia una sonrisa para mi. Mi prima querida, mi amor imposible, mi confidente.

Los años nos fueron alejando , los silencios , la ausencia de los viejos patriarca, la distancia; pero mas que nada la vida muy distinta vivida por cada uno de nosotros.
La ciudad era para mi, el ruido, el apuro, los autos ronroneando, la lluvia corriendo por las alcantarillas. En cambio Loren preferia el campo, el silencio de las tardes purpuras, el canto del arroyo, el sonido apagado de los caballos corriendo en libertad.
Una vida de fracasos amorosos, de tiempos compartidos y olvidados. Los hijos que nunca llegaron como un castigo divino por todos los pecados. Y la cara de Loren que siempre estuvo al lado mio aunque no estuviera.

Diez años pasaron en silencio, en la mas absoluta ignorancia de su vida , de sus anhelos , de sus vivencias. Hasta hoy.
El reloj me desperto como siempre a las cinco treinta, remolonee un rato convencido que esos cinco minutos adicionales eran suficientes para ganarle al cansancio que no se queria ir. El timbre de la puerta en el mismo instante que la pasta dental caía en el cepillo me sobresaltó, la incognita de todo solitario con pocos amigos. ¿Quien me toca timbre a esta hora?

Con el pelo revuelto y la toalla en el cuello voy a abrir la puerta, quedo helado. Es Loren, es ella diez años despues. Parada en la vereda, empapada del rocio, me mira y es como caer en un tunel y volver a vivir en otros tiempos.
Cafe, algunas tostadas con manteca y el calor de la estufa le devuelven el color a su piel que sigue igual de hermosa como la recordaba.

Sus ojos algo mas tristes y su boca mas crespada, acompañan al entrecejo fruncido de dolor. Loren , mi Loren, me vino a buscar para que la ayude; como antes, como nunca debio dejar de ser.
Escucho el relato que tiene para hacerme, le lleno la taza de cafe un par de veces, asiento en intervalos para hacerle notar que estoy atento. Cuanto la extrañaba todo este tiempo y recien me puedo dar cuenta.

Son mas de las seis treinta, ya perdi el tren y dos colectivos. Loren me mira con sus ojos rojos de dolor y acaba su relato.
No se si es tarde, si realmente la salida podria ser de otra manera. En este momento solo cuento con esta, Loren me abraza, apura su cafe y se marcha.

La veo bajar por la calle a traves de mi ventana. Giro sobre mis talones , me acerco al niño y lo abrazo. Ya estoy llegando tarde a trabajar pero no importa tengo que recuperar diez años.