Por-venir

(19/02/2007)

Ella camina con los casi 7 meses de embarazo que tiene, cantándole a su hijo que está por venir una vieja cancion de cuna. No recuerda si es de su abuela o de su bisabuela.
Pero sabe que es lo mas dulce de su niñez; y quiere que su hijo tambien la recuerde.

La distancia que ha tomado del padre de su hijo es la misma que tomó su madre en el momento de engendrarla. Como ella no conocio a su padre , tampoco su hijo lo hara. Parece el estigma de la familia, que siempre es media familia, que la persigue y a sus descendientes.

Ella tiene la esperanza de llegar a ese lugar que sueña. Hermoso, de grandes rios y anchos valles. Donde los canarios vuelan libres y la gente se apiña en domingos en alguna feria popular a vender sonrisas.

Signada tal vez por mas sufrimientos que alegrias, sueña y vuelve a soñar con la vida que quiere para su hijo. La que nunca tuvo , la que quiere fervorosamente darle.

Camina, y el polvo le inunda las sandalias , y se acuerda de sus clases de religion y la maestra de sexto, con sus encuentros de los sabados en la capilla.

Camina y el viento le dice al oido lo mucho que la quiere, lo precioso de su vientre al sol casi amarillo del otoño.

Su hijo, el hijo que esta por venir, la felicidad flotando en el agua bendita de su vientre. Que se rie con ella, que le habla , que le vibra amor desde sus entrañas.

Se detiene en un arroyo , se moja la cara. Se recuesta y recuerda a su madre mirandola entre las nubes. La siente protegiendola, guiandola , reconfortandola a cada paso.

A pesar de que el mundo no te da una sola razon para engendrar un hijo, ella persistio , y salio adelante. Y se lleno de fuerzas para encontrarse con la esperanza de verlo crecer un dia.

Un porvenir de paz, esa es su esperanza. Un hijo que rie en las escaleras de su casa, una mujer que se lo lleva para traerle un nieto que la cubra de risas tibias y abrazos eternos.

Camina y no se detiene, encara al horizonte , se limpia sus sandalias y rie y llora y grita el amor que la invade.
Se aferra a su hijo que la espera. Con una gran sonrisa de maiz dorado, que la abraza desde adentro.

Ella camina con los casi 7 meses de embarazo que tiene, cantándole a su hijo que está por venir una vieja cancion de cuna.
Se cierra la tarde en su espalda , la mece el viento y un angel la acompaña.